Un proyecto de ley busca crear el Sistema Nacional de Alerta Sísmica Temprana (SNAST), una herramienta que permitiría enviar avisos a celulares, radio y televisión segundos antes de la llegada de las ondas sísmicas de mayor intensidad, con el propósito de fortalecer la preparación de la población ante estos eventos.
La iniciativa fue radicada en agosto de 2026 por la senadora del Nuevo Liberalismo María Lucía Villalba, luego del terremoto de magnitud 7,4 registrado en Colombia el pasado 10 de agosto. La propuesta plantea integrar la información científica con las redes de telecomunicaciones y los medios de comunicación para ampliar el alcance de las alertas y facilitar una respuesta oportuna ante un movimiento telúrico.
Una alerta que busca llegar a toda la población
Uno de los principales planteamientos del proyecto es que las alertas puedan llegar a los usuarios independientemente del teléfono celular que utilicen, el operador móvil al que estén vinculados o si cuentan con saldo o un plan de datos. Para ello, se contempla la integración de los operadores de telecomunicaciones, así como de los medios de radio y televisión.
La propuesta establece que la información del Servicio Geológico Colombiano (SGC) se conecte con las redes públicas y privadas de comunicación. Esta entidad tendría a su cargo determinar cuándo debe activarse una alerta, mientras que la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) asumiría funciones relacionadas con la coordinación del sistema, la pedagogía y la respuesta de las comunidades.
De esta manera, cuando un evento cumpla con los parámetros técnicos establecidos, el sistema podría emitir una advertencia antes de la llegada de las ondas sísmicas más fuertes a determinadas zonas. Esos segundos adicionales podrían permitir que las personas adopten medidas de protección y reaccionen ante la emergencia.
Una herramienta de acceso gratuito
Otro de los aspectos contemplados en la iniciativa es que el envío y la recepción de las alertas no tengan costo para los usuarios ni para el Estado. El proyecto también plantea que los operadores móviles y de telecomunicaciones integren sus redes al sistema bajo condiciones que permitan transmitir los mensajes de manera simultánea y sin generar congestión.
La propuesta incluye, además, la participación de las emisoras de radio y los canales de televisión. En caso de una emergencia, las alertas podrían difundirse mediante mensajes visuales o sonoros con recomendaciones para la protección de la población.
Tecnología, pruebas y preparación
La puesta en marcha del SNAST requeriría definir protocolos técnicos, establecer mecanismos de interconexión entre las entidades involucradas y desarrollar pruebas piloto y simulacros nacionales. En este proceso participarían organismos como el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, el Servicio Geológico Colombiano, la UNGRD, la Comisión de Regulación de Comunicaciones y los operadores de telecomunicaciones, radio y televisión.
Colombia ya cuenta con mecanismos de alerta sísmica disponibles en algunos dispositivos y servicios tecnológicos. Sin embargo, el proyecto busca establecer un sistema nacional coordinado que permita ampliar el alcance de estas herramientas y unificar la respuesta institucional frente a este tipo de emergencias.
El proyecto continúa su trámite en el Congreso
La iniciativa corresponde al Proyecto de Ley 170 de 2026 del Senado y fue radicada el 18 de agosto de 2026. Actualmente continúa su trámite legislativo, por lo que todavía no constituye una ley vigente. Su eventual implementación dependerá de la aprobación del Congreso y de la posterior reglamentación correspondiente.
La propuesta pone nuevamente sobre la mesa la importancia de fortalecer la preparación frente a los fenómenos sísmicos. Más allá de la tecnología, contar con sistemas de alerta requiere que la población conozca cómo actuar, participe en simulacros y tenga identificadas las medidas de protección antes de que ocurra una emergencia.
En ese sentido, la iniciativa plantea aprovechar los avances tecnológicos para ganar unos segundos que podrían resultar relevantes durante un sismo, al tiempo que busca complementar las estrategias de prevención y gestión del riesgo que ya existen en el país.