Con un reloj en la mano y mirando el minuto a minuto, mientras no pierde de vista las busetas que circulan por la Avenida Libertadores, específicamente en Unicentro, pasa la vida de Martha, quien se dedica a un oficio que se resiste a desaparecer.

Ella es planillera, y por supuesto su principal instrumento de trabajo es la planilla donde lleva un registro perfecto de todas las rutas que pasan por este lugar.
Esta es la historia de Martha Caicedo, una mujer humilde y echada pa’ delante, quien se ha dedicado desde hace 20 años a ser planillera y vendedora ambulante de Cúcuta.
Su oficio se basa en llevar un registro preciso del control y duración entre las rutas de las busetas. Todos estos datos van anotados en una planilla, que permite una gestión eficiente y organizada.
La dirección de su vista se centra en mirar el reloj y los buses que se van acercando para poder ella indicarles el tiempo de recorrido que llevan y cuáles son los que van adelante, reflejando la responsabilidad de llevar observaciones precisas. En su día a día hay altibajos que debe superar, uno de esos es la envidia de las personas por ver cuánto se esfuerza en su labor.
Su historia es un testimonio de resistencia y dedicación, un recordatorio de cómo, en el tic-tac constante de la vida, hay historias cotidianas que merecen ser contadas.
Martha no solo observa el tiempo; es parte esencial de la historia que transcurre en cada rincón de la ciudad. Demostrando que su labor va más allá de llevar registros precisos y que es una pieza vital entre el tiempo y la responsabilidad.
Redactado por: Yendy Yeheina Rivera Garcia, Andrés Camillo Mayorca Garcia, Yinés Quijano Berbesi. / Comunicadores Sociales de la Universidad de Pamplona