En el Día Mundial de las Abejas, Norte de Santander destaca el aporte de la apicultura a la economía rural, la seguridad alimentaria y la conservación de los ecosistemas, una actividad que actualmente reúne a cientos de productores en el departamento.
Cada 20 de mayo, el mundo conmemora el Día Mundial de las Abejas, una fecha que busca reconocer la importancia de estos insectos para los ecosistemas y la producción de alimentos. En Norte de Santander, la jornada también permite visibilizar el trabajo de las familias que encuentran en la apicultura una alternativa productiva y sostenible.
De acuerdo con cifras de la Gobernación de Norte de Santander, esta actividad tiene presencia en 37 municipios y reúne cerca de 632 productores. El departamento registra una producción aproximada de cinco millones de kilogramos de productos apícolas, entre miel, cera, propóleo y polen, una cadena que representa una fuente de ingresos para numerosas familias rurales.
Uno de los ejemplos de este trabajo se encuentra en Hacarí, donde la Asociación de Apicultores de Hacarí, liderada por Yoiner Contreras Ascanio, reúne a 14 productores que manejan más de 100 colmenas y alrededor de cuatro millones de abejas. La organización surgió a partir de una iniciativa familiar y con el tiempo se convirtió en una alternativa de sustento para varias familias de la zona.
“Este proyecto nació de una idea familiar y de un emprendimiento pasó a ser una iniciativa que brinda el sustento a muchas familias”, destacó Contreras.
El fortalecimiento de esta actividad también cuenta con el acompañamiento de diferentes instituciones. La Gobernación, a través de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, trabaja junto con el ICA, el SENA, Corponor, Agrosavia, la UDES y la Universidad Simón Bolívar en acciones relacionadas con buenas prácticas apícolas, formación técnica y desarrollo empresarial.
Como parte de este trabajo conjunto, se estableció el Acuerdo de Competitividad Apícola 2026–2036, una hoja de ruta orientada a fortalecer el sector y proyectar su crecimiento durante la próxima década.
La importancia de las abejas, sin embargo, trasciende la producción de miel. Su labor de polinización favorece la reproducción de numerosas especies vegetales y contribuye a la producción de alimentos como frutas, hortalizas, café, cacao y semillas. También desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas.
En Norte de Santander, esta celebración pone en valor tanto a las abejas como a quienes dedican su trabajo a su cuidado. Cada colmena representa una fuente de producción para las comunidades rurales y, al mismo tiempo, una contribución silenciosa a la conservación de la vida y los alimentos que llegan cada día a la mesa.