La vereda Licaligua, en Cácota, fue escenario de una jornada de siembra de árboles maderables y frutales que reunió a entidades departamentales y ambientales en una apuesta por la restauración ecológica, el cuidado de los recursos naturales y el fortalecimiento de alternativas sostenibles para las comunidades rurales.
En el marco del Día del Árbol, la Administración Municipal de Cácota desarrolló una jornada de siembra en la vereda Licaligua, donde habitantes y representantes de diferentes entidades se sumaron a una iniciativa orientada a recuperar y conservar los espacios naturales del territorio.
La actividad contó con la participación de la Región Administrativa de Planificación (RAP), la Gobernación de Norte de Santander y Corponor, instituciones que unieron esfuerzos para establecer especies maderables y frutales como parte de acciones de restauración ecológica y promoción de los negocios verdes en la región.
Más allá de la siembra, la jornada representa una apuesta por fortalecer la relación entre las comunidades rurales y los recursos naturales que hacen parte de su entorno. La recuperación de zonas verdes contribuye a la conservación de las fuentes hídricas, la protección de la biodiversidad y la generación de espacios que favorecen el equilibrio de los ecosistemas.
A esto se suma el potencial de los negocios verdes como una alternativa para impulsar el desarrollo económico de las comunidades sin dejar de lado la protección ambiental. Este tipo de iniciativas permite aprovechar de manera responsable los recursos del territorio y generar oportunidades productivas que pueden beneficiar a las familias rurales.
Cada árbol plantado en Licaligua representa, además, una inversión a largo plazo. Su crecimiento contribuirá con el mejoramiento del paisaje, la conservación de los suelos y el fortalecimiento de los ecosistemas, dejando beneficios que podrán ser aprovechados por las futuras generaciones de cacoteños.
Con este tipo de acciones, Cácota reafirma su compromiso con la conservación de su entorno y demuestra que el desarrollo rural puede avanzar de la mano con el cuidado de la naturaleza. Sembrar un árbol hoy significa aportar a un territorio más verde, resiliente y sostenible para quienes lo habitan en el presente y para las generaciones que vendrán.